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Melodías a cuatro manos

Las pianistas Prisca y Marieva Dávila unieron fuerzas y talentos en el disco Un piano, dos hermanas, que fusiona la música venezolana, los ritmos flamencos y el jazz. Aquí cuentan los detalles de esta producción y los bemoles de la interpretación simultánea

Un cocker spaniel recibe a la visita con un zapato en el hocico. Es un “regalo” que aparentemente les hace a quienes son de su agrado. Combo se deja querer y sabe convertirse en el centro de atención; tanto, que hasta se coló en una foto. Sus dueñas aceptan con tranquilidad el reinado de la mascota, que tiene que pelearse su tiempo con un competidor más grande: el piano de media cola localizado en el centro del apartamento de los Dávila, un espacio con una vista al Ávila que bien puede servir para inspirar la creación de repertorios o para serenar a los alumnos de Prisca y Marieva, quienes sueñan con alcanzar el virtuosismo de sus profesoras.

Ambas se han forjado una carrera exitosa en la ejecución del piano de forma individual y ahora no solo comparten lo que saben con las nuevas generaciones, sino que además unieron sus habilidades en un disco en común.

Un piano, dos hermanas es el nombre de esta producción que las reúne y que las hizo plantarse frente a su instrumento a cuatro manos. La música se ha encargado de unir aún más a dos talentos que ya despuntaban por sí solos y que ahora demuestran que juntas son una fuerza musical inigualable.

 

Más que un juguete

Prisca y Marieva Dávila crecieron, literalmente, junto al piano. La llegada del instrumento marcó la infancia de ambas y definiría lo que luego serían sus vocaciones. Juego y enseñanza fueron, a partes iguales, responsables de su formación musical. Prisca lo cuenta: “El piano se compró cuando estábamos recién mudados y nosotras crecimos con el instrumento como centro de la casa. Es muy difícil encontrarte un piano en una casa, nosotras lo tuvimos y jugábamos con él. Mi papá toca la flauta y el saxofón y nos ponía a identificar las notas musicales o los sonidos agudos y nosotras decíamos que eran ángeles, y los graves eran demonios, cosas feas”.

Lo que al principio fue lúdico, luego se tornó académico. Ambas estudiaron música y posteriormente se graduaron como ejecutantes de piano. Prisca estudió Historia en la universidad y Marieva, Comunicación Social, y, además, comenzó a bailar flamenco, lo que inspiró a su hermana musicalmente: “Cuando Marieva empezó a bailar, la incorporé a los conciertos. Eso se mantuvo varios años y luego ella hizo su repertorio para piano. Para la presentación de su disco se nos ocurrió hacer el concierto Un Piano, Dos Hermanas. Sin embargo, el formato evolucionó hasta ser un piano y cuatro manos”.

 

Sincronía musical

Con varios discos producidos de forma individual y con la experiencia del concierto llegó el momento de realizar algo juntas. Un piano, dos hermanas cuenta con un repertorio para las ejecuciones a cuatro manos y temas (como solistas) en los que se fusiona la música clásica, el jazz y el flamenco con ritmos venezolanos. Ahí las acompañan su padre Eduardo Dávila en el saxofón y la flauta, y Goyo Reyna como invitado especial.

No obstante, una cosa es hacer los arreglos y otra es la ejecución, tal y como lo comprobaron luego: “Hicimos los arreglos a cuatro manos y a la medida de las dos porque el repertorio pianístico que existía no nos satisfacía. La primera vez que hice un arreglo para ambas fue de un polo margariteño. Nos sentamos, chocamos, nos daban ataques de risa. Ya después fuimos aprendiendo no solo la interpretación, sino el registro de cada una”, explica Prisca, mientras que Marieva agrega: “En Margarita tocamos una sonata de Beethoven y había un arreglo que era en piano. Yo lo terminaba y mi hermana ya estaba encima de mí porque no podíamos parar. Teníamos que estar sincronizadas”.

Para mantener el alto nivel de ejecución que poseen, la práctica es esencial. Marieva explica que, además del piano de cola, tienen uno vertical, así que los usan por turnos, todos los días de la semana durante cuatro horas diarias. Cuando tienen concierto, el tiempo de práctica es mayor. También continúan formándose en improvisación y composición con el maestro Gerry Weil. El músico dedicó unas palabras para destacar la trayectoria de las Dávila: “Lo que están haciendo ellas es muy importante porque tiene un toque personal. Tienen la influencia del jazz y han hecho un producto muy digno, de mucha calidad. El movimiento de la música venezolana tiene un resurgir valioso y hay una necesidad absoluta de ello. Brasil ha tenido un movimiento musical importante y en Venezuela hay una corriente, talentos nuevos. Es un buen momento para la música en el país”.

Las hermanas Dávila contribuyen a enriquecer el repertorio musical venezolano con una propuesta fresca. Marieva lo explica: “Hay muchas personas trabajando y aportando musicalmente desde su género y eso hace que el público venezolano se familiarice con la música del país más allá del cuatro y las maracas. Es un redescubrimiento desde una óptica distinta. Quien escucha jazz o flamenco se familiariza más rápido con nuestra música y creo que ese es nuestro aporte”.

 

Travesía latinoamericana

Además del disco Un piano, dos hermanas, Prisca y Marieva Dávila se embarcan en una nueva aventura. Travesía Latinoamericana es el nombre del concierto que ofrecerán este 5 de octubre como parte del ciclo de conciertos Sonidos de El Hatillo. Ahí harán un recorrido por temas significativos del repertorio latinoamericano acompañadas por Abelardo Bolaño en la batería, Hilda Hernández en la percusión, Heriberto Rojas en el bajo, y el padre de las artistas, Eduardo Dávila en el saxo y la flauta. La flor de la canela,  El día que me quieras, Amanecí otra vez  y Chega de Saudade son algunos de los clásicos de la región que interpretarán. El concierto se llevará a cabo en Teatrex El Hatillo a las 12:30 del mediodía. Las entradas tienen un valor de 480 bolívares.

Más información en www.teatrex.com.ve

biografía

Es pianista, compositora y bailadora de flamenco. Nació en Caracas, creció en la cotidianidad del  ambiente artístico de su casa con los arquitectos, músicos, poetas, escultores, pintores, amigos de sus padres, Marieva y Eduardo.  Las paredes de su casa eran los lienzos para crear pinturas por ella y su hermana y el piano era el corazón de sus juegos.  Comenzó a estudiar música a los tres años de edad con la Prof.  María Luisa Stopello en la Escuela Rítmica Dalcroze, motivo por el cual  aprendió a leer notas musicales antes que castellano. A los 5 años compuso sus primeras canciones “Mi pequeño ponny” y “Filiberto” dedicada a su morrocoy  y con ellas fue registrada en la Sociedad de Autores y Compositores de Venezuela (SACVEN). En su infancia  dibujaba, le diseñaba y cosía los vestidos a sus barbies, se disfrazaba con zapatos altos, maquillaje y sombrero imaginándose que era la famosa actriz de Hollywood, Greta Garbo. A los ocho años, ingresó en el Conservatorio Juan José Landaeta, donde  estudió  solfeo,  armonía  y  piano.

Marieva se graduó de Ejecutante de Piano  bajo la tutela Profesora María Auxiliadora Díaz en la Escuela de Música Lino Gallardo. Estudia canto popular con la Prof Marisela Leal y  armonía moderna, composición  e improvisación con el maestro Gerry Weil. Ha  realizado  recitales de piano en la Biblioteca Nacional, Museo de Teresa Carreño,  Museo del Teclado, Museo de Arte Colonial Quinta de Anauco, Museo de Bellas Artes,  en el Auditorio Edificio Banco Mercantil, Casa de Cultura Ramón Vázquez Brito en Porlamar.

También es bailaora de flamenco y la pasión por este arte se ve reflejada en sus composiciones. Es Licenciada en Comunicación Social, lo que según su opinión: “me ha ayudado en el desarrollo intelectual  y a  inter-relacionar el  desempeño en las diferentes disciplinas,  ya que no existe una forma más libre y bella de comunicar un mensaje, que el expresado a través del arte”.

En el 2010 lanzó al mercado su  primer disco “Piano de ida y vuelta” con temas propios y obras de compositores clásicos y contemporáneos. El CD ha recibido los mejores elogios de personalidades de la música en Venezuela, tales como, el maestro Gerry Weil,  el violinista  Eddy  Marcano, el compositor Juan Carlos Nuñez, entre otros.

Con su hermana  la pianista y cantante Prisca Dávila,  desarrolla un trabajo musical a 4 manos y una fusión del baile flamenco con ritmos venezolanos. Este concierto  juntas se titula “Un piano, dos hermanas” y lo han presentado desde el 2010 en exitosas salas de Venezuela y de otros países como Canadá, México, República Checa, Gran Bretaña y Trinidad y Tobago. El repertorio del concierto “Un piano, dos hermanas” es el nuevo trabajo discográfico de ambas, que ya se encuentra en el mercado.

Un piano, dos hermanas

ÚN.- Las hermanas Dávila entregan su arte pianístico en un CD que reúne temas donde la fusión de la música venezolana, clásica, latinoamericana, jazz y flamenco es la esencia del trabajo de las dos artistas. En este primer disco juntas, se aprecian distintas sonoridades y enfoques del piano, pues aunque ambas han tenido los mismos maestros, el instrumento en las manos de cada una, suena diferente y único.Se trata de “Un piano, dos hermanas”,

Prisca, interpreta a piano solo sus nuevas composiciones, “Merengue eólico” y “Mixolidiando merengue” con los que lleva a feliz término su serie de merengues venezolanos basados en modos musicales y muestra su versión del “Alma llanera” a piano y voz. Por su parte, Marieva, grabó sus más recientes composiciones, el tanguillo “Lorca en Caracas” donde deja bien estampada la influencia del flamenco en su obra, la balada “Esencia” y “El valle de San Javier” de su maestro Gerry Weil.

Las Dávila, interpretan juntas temas a 4 manos arreglados por Prisca como, el Polo Margariteño”, la bossa nova “Chega de Saudade”, el merengue “Frigiando merengue” y el joropo “Pikirillo”, donde Marieva también incorpora la percusión de sus pies, elemento característico del flamenco. En el disco participan dos invitados especiales de la talla del cantaor y percusionista, exponente del flamenco en Venezuela, Goyo Reyna y del padre de las artistas, el saxofonista y flautista, Eduardo Dávila.

Antes de la producción de este primer disco juntas, las hermanas Dávila han desarrollado una carrera como solistas. Prisca, pianista, cantante, compositora e historiadora, acaba de cumplir 10 años de carrera discográfica y ha editado cinco discos, basados en la fusión de la música venezolana, clásica y el jazz.

Por su parte, Marieva, pianista, compositora, bailaora de flamenco y comunicadora social, lanzó su primer trabajo como solista en el 2010 con su disco “Piano de ida y vuelta”, un disco que contiene piezas de compositores académicos, venezolanos, de jazz y de su autoría, en las que se siente la fusión de estos géneros con el flamenco.

“Un piano, dos hermanas” surge del proyecto que comenzó en el 2010 con un exitoso concierto juntas que han llevado a distintas salas de Venezuela y a países como México, Canadá, Trinidad y Tobago, República Checa y recientemente Miami generando el entusiasmo y la emoción del público. El disco ya se encuentra a la venta por internet y en las principales discotiendas del país.